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sábado, 10 de marzo de 2012

Camino a la servidumbre

La frase de Juan Rossell, presidente de la CEOE, de "no nos riamos que se nos vea serios ante la prensa" que captaron los micrófonos de los periodistas al presentar la reforma laboral ante los medios de comunicación resume de manera explícita para quien está hecha esta reforma en ningún caso para los trabajadores/as y parados/as de este país. Pues bien, como todos sabemos, el 29 de Marzo los sindicatos han hecho un llamamiento general a la ciudadanía para que asistan a una huelga general contra esta reforma.
Hay muchas personas que rechazan la huelga, sobre todo aquellas personas que poseen pertenencia al partido que adopta las decisiones, sin embargo, también hay personas que comprenden los motivos de esta huelga, pero que encuentran obstáculos para incorporarse, bien por el temor a represalias en las empresas, la desconfianza en los sindicatos que tanto han decepcionado a los ciudadanos desde el comienzo de la crisis, la resignación e impotencia de que la huelga nada cambiará o por simple comodidad, de no “perder” su valioso tiempo en luchar por sus derechos.
Empezaré por analizar algunas cuestiones de la reforma, personalmente, no creo que lo más preocupante sea ni la indemnización por despido ni su cuantía, siempre que se trate de PYMES en dificultades ésto supondría un alivio para la continuación de la actividad de la empresa y además, sería un incentivo para que los pequeños empresarios que antes no se atrevían a asumir el riesgo de contratar a alguien por temor a que, en caso de ir mal la empresa y tener que despedirlo le suponga un gran esfuerzo, contraten y se quiten el miedo de emplear más trabajadores que luego puedan suponer una carga para la supervivencia de su negocio.
El problema lo encuentro en que, ahora bastarán tres trimestres consecutivos de descenso de la facturación para despedir a un trabajador, y ya sabemos que la contabilidad hace milagros, para las empresas multinacionales es fácil reajustar las cuentas, pueden hacer aparecer pérdidas o beneficios allí donde más les convenga, utilizando para ello, entre otros procedimientos, los llamados "precios de transferencia", un mecanismo que consiste sencillamente en facturar entre los diferentes nudos de la red a precios de libro en lugar de a precios de mercado. Así, si en el interior de la propia red de la empresa, la factoría de España compra cualquier tipo de input a una factoría Alemana a un alto precio, y luego vende lo producido a un bajo precio a un centro de la propia empresa en Polonia, estará generando beneficios extraordinarios en Polonia y pérdidas en España. Pero ojo, no necesariamente deben tener pérdidas, pues basta con que disminuyan los beneficios para poder despedir sin obstáculo alguno, aunque esos beneficios sean de millones de euros. Los EREs masivos en estas empresas serán totalmente legales y no tendrán la necesidad de ser autorizados por parte de alguna autoridad laboral, lo que es realmente una verdadera aberración.


Otro punto brillante de la reforma, es que las empresas podrán rebajar el sueldo de los empleados al mínimo del convenio colectivo alegando motivos de productividad, por decisión unilateral de la empresa. Seguramente ese salario extraído del trabajador pase a engrosar la remuneración del consejo de administración o de los directivos, manteniendo los costes fijos que minoran la tan solicitada productividad.
Por si esto os parecía poco, las empresas podrán usar la "clausula de descuelgue", bajando aún más el sueldo al margen del convenio y empleando la coacción sobre los trabajadores que deberán aceptar las condiciones de trabajo que dicte la empresa (cambios de horarios, de lugar de trabajo, etc.), dejando a los sindicatos fuera de toda negociación.

En cuanto a los parados con prestación de desempleo, durante el primer año un 25% de tu prestación se añadirá al sueldo que te pague la empresa, y además, la empresa podrá deducirse fiscálmente el 50% de la prestación que estuviese cobrando el trabajador, si a esto le añadimos que tu prestación por desempleo se consume mientras trabajas, y que en ese primer año, aún con contrato indefinido, tendrás un contrato de prueba por el que te podrán despedir en cualquier momento sin causa, indemnización o derecho alguno, posiblemente, tras un año te encuentres en la calle y sin prestación por desempleo, por lo que no les interesará contratarte ya que no obtendrán ningún beneficio fiscal por ello, al contrario que cuándo recibías la prestación.
Además se darán bonificaciones en su cuota de la seguridad social a las empresas que contraten jóvenes menores de 30 años y mayores de 45 que hayan estado al menos 12 meses de los 18 anteriores en paro, que serán más cuantiosas si se contratan mujeres, entonces ¿qué pasará con los parados entre 30 y 45 años que no reportan bonificación alguna en la cuota de la seguridad social para las empresas? Fácil, esperar hasta los 45 a ser contratados si es que logran sobrevivir...


Es difícil una reforma laboral de este calado en unas pocas líneas, pero creo que basta con lo expuesto para comprender el atentado que supone para los derechos de los trabajadores/as y para los ciudadanos/as en general, máxime cuando gobierno y empresarios están manifestando, por activa y por pasiva, que esta reforma "no va a crear empleo por sí misma", que éste se creará cuando haya actividad económica, como ha señalado el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, palabras que ponen de manifiesto que el verdadero fondo de la reforma laboral al menos no es el de crear empleo.

¿Porque hacen huelga general los sindicatos contra la reforma laboral? Quizás por todo lo expuesto anteriormente, pues en teoría e históricamente defender los derechos de los trabajadores ha sido su función, pero, tras la pasividad de los sindicatos durante la crisis y su poca lucha por trabajadores y parados mientras se destruían empleos y España se iba a pique, cabe buscar este interés en motivos económicos del lobby, pues parece ser que UGT y CCOO, las dos grandes agrupaciones sindicales, verán sus ingresos reducidos en torno a los 100 millones de euros por ERE tras la pérdida de protagonismo de los sindicatos en los convenios colectivos y el poder unilateral de las empresas para hacer lo que les venga en gana con los EREs gracias a esta reforma laboral. Además, en menor medida, en menor medida, disminuirán los ingresos que reciben por la formación, pues los cambios en materia de formación permitirán a las empresas homologadas por el Ministerio presentar directamente sus planes de formación e impartir los cursos.

A pesar de todo, los sindicatos solo son promotores y no responsables por completo de las acciones de protesta, ni esta huelga general es para apoyar a los sindicatos en su cruzada para no perder sus privilegios, como tanto se habla desde las voces críticas con la huelga, ni mucho menos a partidos políticos que asistirán como el PSOE, que dejó el país en ruinas, o los oportunistas de IU (espero que no lleven sus banderas repúblicanas ni consignas soviéticas, pues no vienen a cuento). Como podéis apreciar con todo lo dicho anteriormente sobre la reforma laboral, esta huelga es mucho más.

No es una huelga contra España como proclaman muchos medios de derechas, sino una huelga en contra del atentado que supone esta reforma para los derechos laborales de todos los ciudadanos. Tenemos un gobierno que juega a enfrentar a trabajadores-parados-pequeños empresarios, pensando que así mientras tanto no miraremos para arriba, a los beneficiarios y propulsores de esta crisis, empresas con record de beneficios, salarios más altos que nunca para sus directivos, una evasión fiscal jamás vista..¿y los sacrificios son para los de abajo? La gente saldrá a la calle el 29 de Marzo para defender sus derechos y las injusticias de esta estafa que solo aumenta la brecha de desigualdades ya existentes, cada día más gente se da cuenta de que esta crisis es provocada y se escribe más sobre ello, que los ricos son más ricos y los pobres, más pobres...una crisis que está exterminando nuestra clase media que ahora abarrota los comedores sociales en busca de algo que llevarse a la boca.
Si en plena Gran Depresión en EEUU se hicieron más de 4000 huelgas en un año, ¿porque nos quieren tachar de enemigos y de dar mala imagen por ir a la huelga general? Será que encima de pobres y sin futuro, nos quieren calladitos y sumisos.

Entre los que rechazan la huelga general del próximo 29 de marzo se encuentra el "gurú" Leopoldo Abadía, que ha comentado en twitter: "Cuándo leo una pancarta con "Queremos empleo ya" significa: queremos que alguien se juegue su dinero para darnos trabajo ya. Al pan,pan..." parece que olvida varias cosas de gran trascendencia:
  • 3. Todo lo que se podría hacer con el dinero que se pierde con el fraude fiscal, dinero escondido en cuentas secretas de paraísos fiscales, una práctica muy común entre las grandes familias, las grandes empresas y la gran banca. El fraude fiscal en estos sectores es enorme, Según la propia Agencia Tributaria española, el 74% del fraude fiscal se centra en estos grupos, con un total de 44.000 millones de euros que el Estado español no ingresa. Esta cantidad casi alcanza la cifra del déficit de gasto público social de España respecto a la media de la UE-15 (66.000 millones de euros), es decir, el gasto que España debería gastarse en su Estado de Bienestar (sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios a personas con dependencia, y otros) por el nivel de desarrollo económico que tiene y que no se gasta porque el Estado no recoge tales fondos. Lo más sorprendente de todo es que, el 80% de la plantilla de Hacienda se dedica a investigar solo a pequeños empresarios.
  •  4. Tenemos un mercado global de bienes y servicios, pero los derechos laborales no son globales. El problema no reside en que no seamos competitivos, pues no se puede competir con aquellos países en los que las condiciones laborales son ínfimas, o en los que no existe ninguna legislación que proteja el medio ambiente o los derechos humanos. Si las empresas tienen libertad de establecerse en cualquier lugar del mundo, atendiendo a criterios exclusívamente económicos, deberían existir ciertas leyes universales que protejan a los trabajadores sea cual sea el país al que pertenezcan.
  • 5. La lacra de la corrupción inherente a España en las administraciones públicas e instituciones políticas nacionales, regionales y locales. El cobro de sobornos, el reparto de favores y el abuso del poder público están generalizados entre los políticos a nivel nacional, día tras día saltan a los medios casos como Nóos, Gürtel, Mercasevilla...etc., si se tirase de la manta a saber cuántas corruptelas saldrían a la luz en cada región, pues sin incentivos controladores y sancionadores resulta difícil contener estas prácticas. 
  • 6. La gran estafa que está ocurriendo en las cajas de ahorros, responsables de la burbuja inmobiliaria con sus inversiones y su facilidad para dar créditos sin medir el riesgo, los escándalos por las prejubilaciones e indemnizaciones millonarias de sus incompetentes gestores, las artimañas de los partidos para acaparar sus consejos de dirección para fines políticos, y la sangría que están suponiendo sus rescates para las arcas del estado.
Estas no son más que algunas de las muchas razones por las que, junto con las anteriormente expuestas en el breve análisis de la reforma laboral, no podemos tolerar los sacrificios y la disminución de nuestros derechos que nos impone el gobierno Español, pero ¿servirá de algo la huelga general? Nuestro popular presidente Mariano Rajoy ya ha dicho que no, y tiene toda la razón, pues una huelga aislada no soluciona nada, es tan inútil como las manifestaciones los domingos mientras los políticos andan de barbacoa. Habrá que hacer mucho más para enderezar el rumbo de nuestro nuevo gobierno, que peor no ha podido comenzar.

Aunque, pensándolo bien, si después de esta reforma sacan otra en la que el despido sea gratis, se amplíe la jornada laboral a 18 horas, se reduzcan los salarios un 95%, se baje la edad mínima para trabajar a los 12 años y además añada el derecho de pernada para el jefe de turno entonces si que habrá mucho más trabajo ya que todas las fabricas Chinas, Brasileñas y del Este de Europa se trasladarán a España.

¿Es eso lo que queremos? No hay excusas para no hacer huelga.

martes, 6 de marzo de 2012

Deslocalización, el sometimiento obrero al Neoliberalismo.


La deslocalización se entiende popularmente como aquel proceso por el que una empresa traslada su actividad a países con menores costes para aprovecharse de esas reglas de juego diferentes que le hagan aumentar sus beneficios a escala global.
La deslocalización es un fenómeno que no deja indiferente a nadie, constituye una parte fundamental del proceso de globalización neoliberal en el que nos hayamos inmersos. Al igual que los gobiernos han perdido gran parte de su poder de decisión a favor de las grandes corporaciones empresariales, ahora también lo están haciendo los trabajadores. Uno de los casos más significativos lo representan los trabajadores alemanes de Siemens, que han aceptado volver a la jornada laboral de 40 horas ante la amenaza de ésta de establecerse en otro país 

Los defensores del sistema de mercado piden a las autoridades políticas que actúen de forma que no ahuyenten a las empresas establecidas, es decir, que se aumente la flexibilidad laboral, que se ofrezcan mas subvenciones o que se mejoren las condiciones fiscales. Todas estas medidas suponen un empeoramiento de las condiciones laborales y una pérdida de ingresos para las arcas del Estado y en definitiva, para el sistema de protección social, lo que precisamente ocurrirá en España con la reforma laboral del nuevo gobierno del PP. 

Las naciones tienden a competir entre ellas para ofrecer mejores condiciones a los inversores, y eso va en detrimento de la clase trabajadora, que, o tiene que renunciar a parte de sus derechos, o simplemente nunca llegará a tener un trabajo digno, como ocurre en muchos países emergentes receptores de Inversión Extranjera Directa.


El problema laboral se halla más en un ámbito mundial que nacional, no reside en que no seamos competitivos, pues no se puede competir con aquellos países en los que las condiciones laborales son ínfimas, o en los que no existe ninguna legislación que proteja el medio ambiente. Si las empresas tienen libertad de establecerse en cualquier lugar atendiendo, naturalmente, a criterios exclusivamente económicos, deberían existir ciertas leyes universales que protejan a los trabajadores sea cual sea el país al que pertenezcan. Al igual que parece lógico pensar que, si vivimos en un mundo donde los mercados (tanto financieros como de bienes y servicios) están globalizados, también lo deberían estar las legislaciones laborales y fiscales, algo que parece utópico e imposible de llevar a cabo sin un gobierno mundial o unas instituciones internacionales que se encarguen de aplicar unas normas internacionales y unas reglas de comportamiento mundial, sin ello, las multinacionales pueden seguir actuando como hasta ahora, sin que nadie les pueda poner freno y amasando beneficios exponencialmente, en detrimento de los trabajadores.
Pero existe la dificultad de que no se puede imponer esto a todos los países pues, éstos son soberanos y decidirán según sus intereses, y siempre existiría un mercado paralelo con diferentes reglas de juego que afectaría a la estabilidad de un mercado regulado y estable, por lo que se podría hacer una división entre países democráticos y no democráticos, con sus diferentes mercados, esto ya lo explicaré en otra ocasión.


Existen numerosas críticas desde aquellos países receptores y en teoría beneficiados por el proceso de deslocalización. Mientras que los trabajadores occidentales creen que con la deslocalización ellos son los más perjudicados, y que los más beneficiados son los países receptores de esas industrias, la realidad podría ser muy diferente. Es cierto que la inversión extranjera ha aportado crecimiento económico a estos países, pero no se trata de un crecimiento sostenible ni equilibrado.

Si la legislación y las políticas reguladoras de estos países no son las adecuadas, las empresas, a menudo multinacionales, pueden originar subidas de precios en bienes y servicios básicos, aprovechando su posición de dominio y dificultar el acceso a los mismos a las capas más pobres de la sociedad. Otra fuente de preocupación para los países receptores es la expulsión del mercado de las empresas nacionales, sectores como la banca o el comercio minorista han visto minada la viabilidad de sus negocios ante la presencia de empresas extranjeras.
Las exigencias sociales, laborales y medioambientales de los países receptores suelen ser, en ocasiones, muy escasas o nulas. Esto puede hacer que la contaminación del medio ambiente y la explotación de los recursos naturales sea excesiva, y que las condiciones de salubridad y seguridad en el trabajo dejen mucho que desear.

Las regiones con una democracia débil, es dónde mejor se mueven estas multinacionales, y gracias a su tamaño supranacional y la desregulación de las últimas décadas, especialmente de las transferencias del capital, estas empresas han acumulado más poder que los propios países democráticos occidentales con supuestas democracias fuertes, poniendo contra las cuerdas a los gobiernos europeos teniendo éstos que suavizar sus medidas reguladoras en el tema laboral y medioambiental acercándolos a los de los países emergentes, con la excusa de la productividad y en nombre siempre de la competitividad de un mundo cada vez más globalizado. Además hacen que las empresas locales no puedan competir con estas empresas deslocalizadas y tengan que cerrar, aumentando aún más el desempleo.

Este fenómeno ha afectado hasta ahora a los sectores de la industria manufacturera, pero tiende a extenderse hacia los servicios apoyándose en las tecnologías de la información y de la comunicación que permiten el traslado de procesos administrativos a países con menores salarios. Ejemplo de ellos son los denominados “calls centers”, de las empresas de telefonía, o las secciones de aplicaciones y tratamientos informáticos de estas mismas empresas, de las líneas aéreas o de los bancos.

Un ejemplo de la deslocalización en España es el de la empresa Delphi Automotive System, empresa lider del mercado mundial de componentes para la industria del automóvil, con un nivel de ventas superior al PIB de un país como Dinamarca.

Pese a que la facturación se mantuvo estable durante los últimos años, la corporación estadounidense optó por cerrar su factoría en Puerto Real (Cádiz), alegando que se habían registrado pérdidas por valor de 150 millones de euros en los últimos cinco años.
Expuesta así la situación parece lógico que la multinacional tuviera que cerrar su factoría en Puerto Real, pues ¿qúe empresa puede saportar semejantes costes durante tanto tiempo? Sin embargo, lo que ocurre realmente es que, las empresas transnacionales, Delphi entre ellas, pueden hacer aparecer pérdidas o beneficios allí donde más les convenga, utilizando para ello, entre otros procedimientos, los llamados “precios de transferencia”, un mecanismo que consiste sencillamente en facturar entre los diferentes nudos de la red a precios de libro en lugar de a precios de mercado. Así, si en el interior de la propia red Delphi, la factoría de Cádiz compra cualquier tipo de input a una factoría de Delphi alemana a un alto precio y luego vende lo producido a un bajo precio a un centro de la propia empresa en Polonia, estará generando beneficios extraordinarios en Polonia y pérdidas en España.

Lógicamente la corporación busca maximizar sus beneficios en su conjunto y para ello factura internamente de modo que, por ejemplo, en los sitios con impuestos sobre las ganancias más elevados se tengan menos beneficios o que en los lugares con problemas de empleo y con gobiernos dispuestos a dar subvenciones aparezcan pérdidas.
Esto es una práctica bien conocida y practicada con absoluta generalidad por este tipo de empresas.

Esto no es más que un ejemplo de las brutales deslocalizaciones que se vienen dando en los últimos tiempos en la vieja Europa, Japón y Estados Unidos.

La falta de unas instituciones internacionales democráticas y transparentes, pues, el FMI y el BM carecen de ambas cosas, favorece que los intereses de las empresas primen por encima de los de los ciudadanos de los países, permitiendo que en el mismo mercado global participen empresas con diferentes reglas de juego, lo que hace que quienes practiquen la explotación de los trabajadores o perjudiquen seriamente al medio ambiente salgan ganando, algo totalmente inaceptable, ya que no debe permitirse que la competitividad se base en la falta de derechos humanos y laborales.  Estamos en un punto donde la desregulación del capital supone una ventaja para la deslocalización de las empresas, es la época de la segunda globalización y de la gran convergencia, las diferencias del mundo occidental disminuyen con el resto, pero no a costa de elevar el nivel de vida de estos países con respecto a nosotros, sino principalmente, de disminuir el nuestro.

En cambio, la brecha de desigualdad entre las rentas más altas con las más bajas cada vez aumenta más, una pequeña élite mundial saca partido de esta crisis y de las reglas de juego impuestas mientras se precariza la situación laboral y social del resto del mundo, sin un mercado global regido por unas normas que acaten todos los agentes económicos y que favorezcan la distribución de los beneficios entre todos y un desarrollo sostenible, bajo la supervisión de unas instituciones mundiales democráticas y transparentes.  

Sólo un control democrático a escala mundial podría administrar eficientemente este fenómeno de forma humanamente deseable y favoreciendo a los peor dotados del planeta, rechazando toda forma de explotación
¿Cuánto durará esta convergencia antidemocrática?

sábado, 20 de agosto de 2011

La Falacia de la Ventana Rota, de crítica a la teoría Keynesiana a estrategia Neoliberal

El quinto elemento (1997) es una película que muestra la idea económica de la "falacia de la ventana rota" tan famosa entre los neoliberales. En este caso, las bendiciones de la destrucción son descritas por Jean-Baptiste Zorg, un traficante de armas interpretado por Gary Oldman, en una conversación con el sacerdote Vito Cornelius. He aquí un extracto de la escena:

-Zorg.-¿Por qué? ¿Qué hay de malo en mí?

-Cornelius.-Estoy aquí para servir a la vida, todo lo que parecen querer hacer es destruirla.

-Zorg.-Ah, Padre ...Usted está muy equivocado. Voy a explicarle que la vida, que tan noblemente sirve, procede de la destrucción, el desorden y el caos. Mire este vaso vacío. Aquí está tranquilo... tranquilo, aburrido. Pero si es ...(Zorg empuja el vaso de la mesa y se hace añicos en el suelo, al destruirlo, pequeños robots vienen a limpiar el desorden).

-Zorg.-Mira todas esas pequeñas cosas ... tan ocupados, de repente. Observe cómo cada uno es útil. Lo que es un ballet precioso, ¡lleno de formas y colores!

(Una sirvienta vierte agua en otro vaso. Zorg mete una cereza en el mismo.)

-Zorg.- Por ese simple gesto de destrucción, dio trabajo a por lo menos cincuenta personas en la actualidad. Los ingenieros, los técnicos, los mecánicos. Medio centenar de personas que serán capaces de alimentar a sus hijos para que puedan crecer grandes y fuertes. Padre, mediante la creación de destrucción, yo estoy, de hecho, fomentando la vida, así que, en realidad, tú y yo estamos en el mismo negocio. 
 
Esta escena es un ejemplo perfecto de la idea de la falacia de la ventana rota de Frederic Bastiat. Zorg postula que a través de la destrucción está el hecho de estimular la producción, la producción que no habría tenido lugar en absoluto en ausencia de sus actos destructivos.

Las víctimas de la destrucción de la guerra, catástrofe natural o actos de terrorismo, es decir, las miles de personas cuyas viviendas y propiedades se borran, no estarán emocionados con la idea de reconstruir el valor de su vida entera. Henry Hazlitt, que desarrolló en el s.XX la ideas económicas de Bastiat, escribió en su libro “la economía en una lección” un capítulo sobre los beneficios de la destrucción: "Nadie quiere tener su propiedad destruidos en la guerra o en paz. Lo que es perjudicial o desastroso para un individuo debe ser igual de desastroso para el conjunto de individuos que componen una nación. "

En este libro Henry Hazlitt empezaba su popular ataque -ya todo un clásico- a las políticas Keynesianas de estímulo de la demanda efectiva desde el punto de vista liberal, ataque que consiste en señalar que, en el mejor de los casos, el gasto público no hace sino suplantar (más adelante se dijo "expulsar") a las inversiones del sector privado, y en el peor, disminuye la eficacia de la economía (pues la burocracia o, en general, la provisión por parte del sector público de bienes y servicios es inferior en términos de eficacia a su provisión por parte de empresas privadas) con lo que al final todos estábamos peor. El gasto público no sólo no era productivo sino que era decididamente destructivo.

¿Qué podemos deducir lógicamente a partir de una situación en la que se desvía la mayor parte de la capacidad productiva (incluyendo a los seres humanos enviados a la guerra) hacia la creación de armas de fuego, granadas, helicópteros, vehículos blindados, tanques, aviones, barcos, misiles, balas y bombas, seguido por el consumo de estos "bienes" que, por la naturaleza misma de su uso, destruye numerosas residencias, fábricas, granjas, etc, seguido por la necesidad de la reconstrucción de la mencionada después de haber sido diezmados?

Aquellas personas que por necesidad tiene que reconstruir sus hogares, ahora tendrán mucho menos poder adquisitivo que gastar en otros bienes. La expansión de las industrias de la construcción se hace a expensas de todos los otros sectores que deben contraerse debido a la disminución de la demanda. Hay que tener en cuenta no sólo estos puestos de trabajo de nueva creación, sino también los trabajos que no se les permitió hacer a estas personas por la desviación de los recursos. La idea de la falacia de la ventana rota es una de las ideas que más gusta a los Neoliberales para cargar contra la intervención del Estado y sobre todo, contra los economistas que defienden las ideas de Keynes.

Frederic Bastard es uno de los mejores divulgadores del liberalismo de la historia, vivió en Francia desde 1801 a 1850, aunque la mayoría de su obra fue producida en los últimos seis años de su vida.
La idea de Bastiat más importante es la que explicó con la falacia de la ventana rota, publicada en su famoso libro “Lo que se ve y lo que no se ve”(Ce qu'on voit et ce qu'on ne voit pas).


Un chico algo travieso, tira un ladrillo contra la ventana de la panadería de su barrio y la destroza. El panadero sale furioso a la calle, pero el chico ya se ha ido.
Rápidamente comienza a reunirse un grupo de curiosos que observan los restos de la vidriera sobre los panes y las facturas del local. Algunos de los curiosos comienzan a filosofar acerca del hecho y expresan que, después de todo, esta desgracia puede tener su lado bueno: significará una ganancia para algún vidriero.

¿Cuánto cuesta un nuevo vidrio? ¿100 dólares? No es una suma tan importante. Además, si los vidrios nunca se rompiesen ¿Qué pasaría con los negocios de vidriería?
El razonamiento continúa. El vidriero tendrá 100$ más para gastar en otras cosas y esto a su vez hará que otros gasten esos 100$ y así hasta el infinito.
La "ventana rota", va a ir generando dinero y empleos en forma de espiral y la muchedumbre concluirá, entonces, que el chico travieso lejos de ser una amenaza pública, se ha convertido en un benefactor social!.
La multitud estaba en lo cierto al menos en algo: la ventana rota implicará más ganancia para algún vidriero, quien seguramente, se pondrá muy feliz gracias a este pequeño acto de vandalismo. Pero ¿Qué sucede con el panadero?

El panadero tendrá 100$ menos para gastar, por ejemplo, en comprarse un traje nuevo.
Debido a que tuvo que reponer su vidriera, se quedará sin su traje nuevo (o cualquier otra cosa que hubiese deseado adquirir). En lugar de tener una ventana y 100$, ahora sólo tiene la ventana. Más bien, como él pensaba ir a comprarse el traje esa tarde, en lugar de tener ambas cosas, la ventana y el traje, deberá contentarse con tener solamente la ventana.
La ganancia que obtiene el vidriero, no es otra cosa que la pérdida que tiene ahora el sastre. Ningún nuevo "empleo" ha sido creado.

La multitud solamente estaba pensando en 2 partes de la transacción: el panadero y el vidriero.Se olvidaron de la 3a parte potencial involucrada en ella: el sastre.
Ese olvido se debe precisamente a que el sastre nunca entró en escena.
La destrucción de la ventana no generó actividad económica y tampoco generó riqueza.

Según esta idea de la falacia de la ventana rota, a la que tanto se acogen los liberales para cargar contra la intervención del estado por la desviación de recursos que serían más productivos dedicados a otros fines, ya que ni los desastres naturales,guerras ni ataques terroristas son oportunidades de crecimiento ni fuentes de estímulo económico…o quizás,si.

En lo que aquí respecta, si en situación de desempleo romper una ventana genera demanda efectiva y más empleo hoy, romper dos, sería aún mejor, y, ya puestos, ¿por qué no cuatro o cinco? Dicho con otras palabras, ¿tendría un efecto expansivo una política económica orientada a realizar actividades destructivas?Parece absurdo y lo es que pueda pensarse en la destrucción de recursos económicos como política para salir de una depresión económica.
Sin embargo, no hay que olvidar que la salida definitiva de la Gran Depresión de la década de 1930 sólo sucedió con la entrada en guerra de los EE.UU., y la guerra es la actividad destructiva por antonomasia, obligó no sólo a movilizar a millones de trabajadores en paro como soldados, muchos de los cuales fueron víctimas de los combates, sino a dedicar buena parte del aparato productivo a fabricar armas, es decir, a "hacer piedras". No hay ninguna prueba de que el New Deal, las políticas puestas en marcha por Franklin D. Roosevelt para luchar contra los efectos de la Gran Depresión en Estados Unidos,tuviera eficacia en la lucha contra la crisis, que perduró hasta que Estados Unidos movilizó su economía con la Segunda Guerra Mundial. En cambio, su éxito es innegable en el plano social, sentando el precedente del Estado de Bienestar de los países europeos occidentales.

Ahora bien, desde la década de los 70 los defensores del Laissez-Faire, los mayores exponentes del pensamiento Neoliberal Friedrich Hayek y Milton Friedman, representantes de lo que se conoce como la Escuela de Chicago, han promovido la desregulación, privatizaciones y recortes sociales en donde han podido,y gracias, sobre todo, a lo que la periodista e investigadora Naomi Klein ha denominado en su libro la “doctrina del shock”, que consiste en implantar estas medidas Neoliberales de la forma más rápida posible, en situaciones dónde la población está más pendiente de otras cosas, en “shock” por graves acontecimientos como guerras, ataques terroristas, catástrofes naturales y estados totalitarios, provocando la emergencia de una alianza entre unas pocas multinacionales junto con una clase política enriquecida que acumula un inmenso poder, lo que pasa a llamarse Corporativismo, apropiándose desde los campos petrolíferos de Rusia, hasta los contratos de reconstrucción de Irak, dónde la ayuda humanitaria ha dejado de ser tarea de organizaciones sin ánimo de lucro, y ha empezado a ser un nuevo mercado emergente. 
 
Antes, las guerras y los desastres ofrecían oportunidades para una pequeña parte de la economía, como los fabricantes de aviones de combate o las empresas que reparaban los puentes bombardeados. El principal papel económico de las guerras consistía en abrir nuevos mercados que permanecían cerrados y en generar largas épocas de crecimiento durante la posguerra (como pasó después de la 2º guerra mundial). Ahora, las guerras y desastres han alcanzado tan alto grado de privatización que constituyen un nuevo mercado en sí mismas, no es necesario que acabe la guerra para que empiece el desarrollo económico, las guerras son un nuevo mercado por si solas.

Lo que han hecho los economistas Neoliberales ha sido considerar que el Estado es como el gamberro de la pedrada, sólo que siendo más mayor ya no actúa como un chico sino como un auténtico mafioso que no tiraría la piedra sino que amenazaría con tirarla a menos que el panadero le pagase una cantidad (equivalente en equilibrio al gasto en el cristal roto). Veamos, la "amenaza de pedrada" no sería sino el poder coactivo del Estado que obliga al sector privado a pagarle al Estado (o sea a "gastarse") en impuestos, un dinero que, caso contrario, lo podría haber dedicado a otra cosa.

Expondré varios ejemplos que escribe Naomi Klein en su libro "la doctrina del shock" que desmontan la crítica que hacen de las teorías Keynesianas basándose en la falacia de la ventana rota, dónde según los Neoliberales el Estado destruye para reconstruir incentivando así la producción, pero podemos ver cómo el papel que supuéstamente juega el estado, es jugado realmente por empresas privadas gracias a las políticas de desregulación, privatización y reducción de gasto público, siguiendo la estrategia Neoliberal marcada desde las últimas tres décadas, algunos de estos ejemplos son:
  • La primera experiencia Neoliberal, en los años setenta, cuando Milton Friedman fue asesor del dictador chileno Augusto Pinochet, al que aconsejó que impusiera un paquete de medidas rápidas para la transformación económica del país: Reducciones de impuestos, libre mercado, privatización de servicios, recortes en el gasto social y una liberalización y desregulación generales. Los chilenos vieron como sus escuelas públicas eran transformadas en privadas. La oposición de la gente a estas medidas fue combatida por el régimen de Pinochet haciendo desaparecer a todo el que se les oponía.
  • La guerra de Irak, que puede ser considerada la primera guerra privada de la historia, donde empresas extranjeras se hicieron rápido con la propiedad de los campos petrolíferos y empresas estadounidenses consiguieron los contratos de la reconstrucción del país.
  • La desolación dejada por el huracán Katrina que asoló Nueva Orleans, sobre lo que Milton Friedman escribió un artículo en The Wall Street Journal, diciendo que esta catástrofe era una oportunidad para emprender una reforma radical en el sistema educativo, cosa que se hizo, las empresas creadas por el Estado pasaron a ser gestionadas por empresas privadas, quedando en manos públicas solamente 4 de las 123 escuelas públicas que había antes del Katrina. Algunos han tachado este plan de Friedman como un “atraco a la educación”.
  • Otra catástrofe es el Tsunami que devastó las costas de Indonesia en el año 2004, dónde los inversores extranjeros se coordinaron para aprovechar la situación y construir grandes centros turísticos a toda velocidad en la costa tropical, impidiendo a miles de pescadores autóctonos reconstruir sus pueblos, destruidos por el mar.
  • En Estados Unidos, cuna del Neoliberalismo, se consiguió implantar esta “doctrina del shock” después de los atentados del 11S, cuando Bush lanzó la guerra contra el terror que traería grandes beneficios para los fabricantes de armas, pero también desarrolló una nueva industria, la de seguridad, subcontratando miles de empresas privadas.
  • La crisis financiera que padece el mundo, es otro tipo de “shock” no violento que está sirviendo a los Neoliberales para implantar sus medidas impopulares a la población, como ya fueron promovidas en otras crisis financieras por el FMI y organismos internacionales, intentando acabar con lo que queda del Estado de Bienestar europeo

Los Neoliberales toman las siguientes palabras de John Maynard Keynes para cargar contra las políticas sociales Keynesianas : La construcción de pirámides, los terremotos y hasta las guerras pueden servir para aumentar nuestra riqueza, si la formación de nuestros estadistas en los principios de la economía clásica impide que se haga algo mejor”.
El gasto del Estado tampoco es que haya que hacerlo en pirámides como se menciona en relación a las palabras de Keynes, ya que hay muchas cosas por hacer en beneficio de la sociedad, otra cosa es que nuestros políticos sean corruptos e incompetentes y junto con los lobbies privados se enriquezcan los políticos de turno y las grandes empresas y capitales, recordemos la burbuja inmobiliaria que aun estamos sufriendo en España, que creó empleos y falsa riqueza, hasta que pinchó y nos vimos desempleados y endeudados, gracias al binomio políticos-empresarios, mención especial a la banca (principalmente cajas de ahorros) que financió hipotecas de dudosa garantía hasta que, se cortó el grifo en los mercados financieros y no pudieron refinanciar las deudas,enfrentándose a obligaciones de pago inmediatas.

En la falacia de la ventana rota también subyacen muchos argumentos contra las intervenciones estatales y políticas fiscales que desvían recursos creando el espejismo de estímulos, pero se olvidan de que la corrupción política y su incompetencia, en connivencia con los poderosos lobbies de todo tipo de sectores, que funcionan como oligopolios mundiales con más poder que los propios estados, sobre todo el financiero que tanto ha crecido en las últimas décadas gracias a la constante desregulacion , hacen que esos recursos vayan a parar a manos privadas y no a la sociedad, el ejemplo más claro es el rescate del sistema financiero y su enorme volumen, que impide destinar ese dinero a otras iniciativas en el terreno social,educativo y científico-tecnológico.

Joan Robinson, la más profunda y creativa de las seguidoras de Keynes, siempre mantuvo la tesis de que el pensamiento de su maestro fue devaluado por autores como John Hicks (Premio Nobel de economía en 1973), Alvin Hansen y Paul Samuelson (Premio Nobel de economía en 1970), quienes, al tratar de hacerlo más aceptables para los cánones neoclásicos de la profesión de economista, le habrían quitado su esencia crítica y renovadora. Al resultado de este proceso de depreciación de las ideas de Keynes la economista Joan Robinson lo calificó de "Keynesianismo bastardo".


El “Keynesianismo bastardo” es una forma de interpretar las ideas de Keynes que resulta útil para para evitar los resultados que implican una profunda aplicación de éstas, lo que llevaría, necesariamente, a un conflicto con los poderosos intereses del sector financiero. Esta forma de ver las cosas ha sido criticada recientemente por otro Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz en un reciente e interesante artículo en El país, titulado "El socialismo estadounidense para ricos", en el que destaca la falta de penetración de la política norteamericana frente a los grandes capitales financieros causantes de la crisis, de manera tal que más que una adecuada regulación se ha generado una especie de socialización de las pérdidas y de la privatización de las ganancias, algo así como Keynesianismo para los ricos. De acuerdo a esta visión se trataría de permitir en el corto plazo un incremento de déficit fiscal, financiado con deuda externa, con el fin de estabilizar el sistema, mientras que, en paralelo, se mantiene una política claramente destinada a profundizar el modelo neoliberal, centrado en el funcionamiento no regulado del mercado, privatizaciones y recortes del gasto público, excluyendo cada vez más a los ricos de pagar impuestos, siendo las políticas sociales financiadas expresamente por las rentas medias y bajas, incumpliéndose los tres ideales que, según John Maynard Keynes, debe satisfacer todo sistema económico, eficiencia, justicia social y libertad personal.

Si Keynes hubiera profundizado en su análisis del capitalismo contemporáneo habría anticipado que la mezcla de inestabilidad (inherente a los mercados capitalistas) e incertidumbre (sobre la composición de pasivos de los grandes agentes económicos) genera un cóctel explosivo. Al incorporar en su Teoría General el impacto pleno del capitalismo financiero y especulativo, quizás habría concluido que ese sistema no puede llegar a la eficiencia.

En 2001 tres días después del ataque a las torres gemelas un Premio Nobel de economía escribió en un artículo en el New York Times esto "Por horrible que pueda parecer decir esto, el ataque terrorista podría incluso ser beneficioso desde un punto de vista económico (...). De repente hemos pasado a necesitar unos nuevos bloques de oficinas (...). La reconstrucción generará un aumento de la inversión empresarial"... ¿Quién creéis que fue? Parecen palabras del mismísimo Milton Friedman, ¿Verdad? Pues son del famoso Paul Krugman, que parece ser quedó en “shock” como todo Estados Unidos después de los atentados, si no, no se entiende que escribiese semejante artículo.
 

martes, 16 de agosto de 2011

Laissez-Faire. La niebla que envuelve a un mundo expectante.

La crisis de los países del sureste asiático(Tailandia, Indonesia, Malasia, Corea del Sur) de 1997 o “crash asiático”, provocado por la devaluación de la moneda de Tailandia, el baht, provocó un alud financiero que sepulto a gran parte de Asia .

El primer ministro de Malasia por entonces, Mahathir, argumentó que la crisis era una conspiración causada por el pánico generado deliberadamente por grandes operadores financieros, señalando directamente al famoso especulador George Soros y su mayor hedge fund Quantum Fund, conocidos por provocar la devaluación de la Libra Esterlina de Gran Bretaña en 1992,con lo que sacaron millones de beneficios, siguiendo, según Mahathir, instrucciones del gobierno de Estados Unidos.
Algo que, como historia del comienzo de la crisis, no sirve como argumento.

A pesar de las malas políticas gubernamentales, el capitalismo de compadrazgo y corrupción que eran muy reales en Asia, el principal problema fue su gran vulnerabilidad, en parte, porque habían abierto sus mercados financieros, y asumieron deudas sustanciales frente al exterior aprovechando su popularidad y su rápido crecimiento de los últimos años. Estas deudas aumentaron la retroalimentación que se establece entre la pérdida de confianza y el colapso financiero, intensificando el círculo vicioso de la crisis. Las nuevas deudas en dólares fueron una ruina para estas economías.



El 21 de Septiembre de 1997, George Soros pronunció este discurso en la reunión del FMI /Banco Mundial en Hong Kong.

“Permítanme comenzar con lo obvio. Vivimos en una economía global. Pero no sólo se caracteriza por la libre circulación de bienes y servicios, sino, sobre todo, por la libre circulación de ideas y de capital. Esto se aplica tanto a las inversiones directas como a las transacciones financieras, ambas han ganado en importancia desde el final de la Segunda Guerra Mundial, pero la globalización de los mercados financieros, en particular, se ha acelerado en los últimos años, hasta que llegó un punto en el que los movimientos en los tipos de cambio, tasas de interés y precios de las acciones en varios países tienen una relación directa. En este sentido, el carácter de los mercados financieros ha cambiado fuera de todo conocimiento durante los 40 años que he estado involucrado en ellos. Así que al hablar de la economía global, puede ser más apropiado hablar sobre el sistema capitalista global.

No puede haber ninguna duda de que la integración mundial ha traído enormes beneficios ....

Pero el capitalismo global no está exento de problemas. Voy a dedicar la mayor parte de mi intervención a estos problemas, porque no se conocen bien, y tenemos que entender mejor el sistema si queremos sobrevivir ....

Los mercados financieros son intrínsecamente inestables y los mercados financieros internacionales aún más. Los flujos internacionales de capital son conocidos por su patrón de auge y caída. Durante el período de auge, los flujos de capital van desde el centro hacia la periferia, pero cuando la confianza es sacudida, tiene una tendencia a regresar de donde vino. Durante los 40 años que he pasado en los mercados financieros internacionales, he visto muchas subidas y bajadas. Soy plenamente consciente de que los mercados internacionales de capital se han convertido en mucho más de carácter institucional y demuestran una capacidad de resistencia mucho mayor, pero no puedo creer que el auge actual no será seguido de una caída hasta que la historia haya demostrado que estoy equivocado.

Este riesgo de una ruptura es mucho mayor por el hecho de que nuestra comprensión teórica de cómo funcionan los mercados financieros es fundamentalmente errónea. La teoría económica se ha basado en el concepto de equilibrio, y en mi opinión, ese concepto es absolutamente inadecuado. En mi opinión, no hay tal cosa como el equilibrio en los mercados financieros, ya los participantes del mercado están tratando de descontar un futuro que se está conformado por las expectativas del mercado. Esto hace que el resultado indeterminado y sólo por casualidad que el curso real de los hechos se corresponden con las expectativas prevalecientes .... Me han dicho que la teoría económica ha recorrido un largo camino hacia el conocimiento y el estudio de situaciones de desequilibrio. Sin embargo, la idea del laissez-faire que los mercados deben ser dejados a su suerte sigue siendo muy influyente. Considero que es una idea peligrosa. La inestabilidad de los mercados financieros pueden provocar graves trastornos económicos y sociales. La pregunta se plantea: ¿Qué debe hacerse para preservar la estabilidad del sistema financiero? La sugerencia del Dr. Mahathir ayer para prohibir el comercio de divisas era tan inapropiado que no se merece una seria consideración. Interferir en la convertibilidad de capital en un momento como este es una receta para el desastre. Dr. Mahathir es una amenaza para su propio país.

Sin embargo, las recientes turbulencias en los mercados asiáticos plantea algunas cuestiones espinosas acerca de tipos de cambio fijos, las burbujas de activos, la supervisión bancaria inadecuada y la falta de información financiera, que no puede ser ignorada. Los mercados no pueden dejar de corregir sus propios errores, ya que son susceptibles de reaccionar y de comportarse de una manera indiscriminada. Por ejemplo, es un grave error no discriminar entre Malasia e Indonesia ....
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el Estado ha desempeñado un papel creciente en el mantenimiento de la estabilidad económica, garantizar la igualdad de oportunidades y de una red de seguridad social, particularmente en los países altamente industrializados de Europa y América. Pero la capacidad del Estado para velar por el bienestar de sus ciudadanos se ha visto gravemente afectada por la globalización del sistema capitalista, que permite que el capital pueda escapar de los impuestos con mayor facilidad que la mano de obra. El capital tiende a evitar los países donde el empleo está fuertemente gravado o fuertemente protegido, dando lugar a un aumento del desempleo. Eso es lo que ha sucedido en la Europa occidental. No estoy defendiendo los anticuados sistemas de seguridad social en el continente de Europa, que necesita urgentemente de una reforma, pero estoy expresando preocupación por la reducción en los servicios de bienestar tanto en Europa como en Estados Unidos ....

Si los servicios sociales se recortan demasiado lejos, mientras que la inestabilidad va en aumento, bien puede generar resentimiento de la población y dar lugar a una nueva ola de proteccionismo, tanto en los Estados Unidos y en Europa, sobre todo si el auge actual es seguido por un busto de gravedad. Esto podría conducir a un colapso en el sistema capitalista global, tal como lo hizo en la década de 1930 ....

Me gustaría hacer hincapié en un aspecto particular de la sociedad abierta que es de vital importancia en el momento presente: la libertad de información.

Por ejemplo, he sido sometido a todo tipo de acusaciones falsas y viles por el Dr. Mahathir. Él me está usando como chivo expiatorio para encubrir su propio fracaso. Él está jugando con un público nacional y no podrá salirse con la suya si él y sus ideas estuviesen sujetas a la disciplina de los medios de comunicación independientes dentro de Malasia. La libertad de información es tan indispensable en Asia como en el resto del mundo”


George Soros, recientemente retirado de los mercados financieros, solo gestiona en la actualidad sus propios fondos familiares. Ha sido un actor principal en estos mercados durante más de 40 años, por lo que sabe muy bien como funcionan, ya que él ha aprovechado la incertidumbre y poca regulación de éstos para engordar su fortuna.
Si el especulador más famoso de todos hace hincapié en lo peligroso que es una economía de libre mercado sin regular y, como podemos ver en este discurso de 1997, augura situaciones de inestabilidad financiera perjudiciales para la economía y la sociedad, algo que esta ocurriendo ahora, ¿Por qué los principales gobiernos del mundo e instituciones internacionales como el FMI, siguen queriendo imponernos medidas Neoliberales, asumiendo la teoría del Laissez-Faire que llevó al crack del 29?


Las Privatizaciones, la desregulación y los recortes sociales no son el camino, y mientras los ciudadanos sigamos expectantes, sin obligar a los que nos gobiernan a cambiar el rumbo, el capital seguirá estando cada vez más concentrado en manos de unos pocos, con la población descuidando sus derechos mientras busca sobrevivir en el día a día, más preocupados en tener algo que llevarse a la boca que en proteger sus derechos laborales.

Otra cuestión importante que trata en su discurso G.Soros es la libertad de información, los medios de comunicación actuales más influyentes están en manos del poder, que lo usan para sus propios intereses,  provocando un efecto de “esclavitud mental” que apaga nuestra capacidad de razonamiento crítico, a los gobernantes y poderosos, no les interesa que pensemos.

En 1937 con las medidas sociales impulsadas por la política intervencionista de Franklin D. Roosevelt, conocida como New Deal, en EEUU se hicieron 4.740 huelgas, mientras que en 2008 con la crisis que azotó a la economía global solo se hicieron 21.
En estos años, unos sindicalistas se reunieron con Franklin D. Roosevelt para proponerle algunas medidas sociales, a Roosvelt le parecieron bien, y contestó a los sindicalistas, bien, obligarme a hacerlas…Hoy ha llegado otro momento crucial para los ciudadanos del mundo ante una situación que se antoja insostenible ¡Obliguémosles!.



Fuentes:


- “El retorno de la economía de la depresión y la crisis actual”. De Paul Krugman

-Documental sobre el libro de Naomi Klein “La doctrina del Shock” -http://www.youtube.com/watch?v=CgMMC2lpHcM

martes, 2 de agosto de 2011

Hacia un nuevo sistema. Capitalismo Social

El capitalismo ha aumentado el nivel de vida en general de los países, pero también ha hecho que aumenten las desigualdades sociales dentro de los países, aumentando la brecha entre ricos y pobres.

Sabemos que no hay una fórmula económica perfecta porque al otro lado del capitalismo, el comunismo, limita la libertad y las expectativas de vida.
El socialismo designa aquellas teorías y acciones políticas que defienden un sistema económico y político basado en la socialización de los sistemas de producción y en el control estatal (parcial o completo) de los sectores económicos, lo que se oponía frontalmente a los principios del capitalismo. Aunque el objetivo final de los socialistas era establecer una sociedad comunista o sin clases, se han centrado cada vez más en reformas sociales realizadas en el seno del capitalismo. A medida que el movimiento evolucionó y creció, el concepto de socialismo fue adquiriendo diversos significados.

En las democracias industrializadas de Europa y Estados Unidos, la mayor  prueba que tuvo que superar el capitalismo desde su aparición se produjo a partir de la década de 1930, la Gran depresión. La crisis se originó en los Estados Unidos, a partir de la caída de la bolsa de Nueva York del 29 de octubre de 1929, el conocido Crack del 29, y rápidamente se extendió a casi todos los países del mundo. Los países comenzaron a recuperarse a mediados de la década de 1930, pero sus efectos negativos en muchos países duraron hasta el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Después de la Segunda Guerra Mundial, las leyes regulatorias aprobadas en Estados para la banca tras el crack del 29, demostraron que el capitalismo de economía mixta o del Estado del bienestar había logrado que no hubiese una crisis durante más de 30 años, lo que llevó a pensar que no se necesitaba esa regulación y que las fluctuaciones cíclicas habían acabado. Hasta que llegó la primera crisis del petróleo en 1973.

Fue sobre todo después de 1945 cuando se relacionó el socialismo con la gestión de la economía por parte del Estado y con la expansión del sector público a través de las nacionalizaciones. Las nacionalizaciones tenían por lo general objetivos más prácticos, como rescatar empresas capitalistas débiles o ineficaces, proteger el empleo, mejorar las condiciones de trabajo o controlar las empresas de servicio público. A pesar de que las nacionalizaciones han sido relacionadas a menudo con los partidos socialistas fueron con frecuencia los gobiernos de partidos no socialistas los que recurrían a ellas.
Hacia el final de la década de 1950, los partidos socialistas de Europa occidental empezaron a descartar el marxismo, aceptaron la economía mixta, y abandonaron la idea de un sector nacionalizado en continua expansión. En España el Psoe abandonó el marxismo durante la transición, en mayo de 1979.
Los nuevos objetivos del socialismo eran ante todo la redistribución de la riqueza de acuerdo con los principios de igualdad y justicia social
Los socialdemócratas creían que un crecimiento económico continuado serviría de apoyo a un floreciente sector público, aseguraría el pleno empleo y financiaría un incipiente Estado de bienestar. Estos supuestos eran a menudo compartidos por los partidos conservadores o democristianos y se ajustaban de una forma tan estrecha al desarrollo real de las sociedades europeas que el periodo comprendido entre 1945 y 1973

En la década de los 80 llegó el neoliberalismo,(en realidad ya se habia experimentado antes en Chile) los descendientes ideológicos de Adam Smith, con Milton Friedman a la cabeza, habían vuelto a adoptar la denominación de liberales. Este último término había caído en un progresivo desprestigio entre economistas, políticos, escritores y en medios influyentes de la opinión pública, debido a la creciente ineficacia que fue demostrando el sistema del laissez faire con su gran derrumbe, como consecuencia de la Gran Depresión de los años 30. 
Los gobiernos como el de EEUU y Gran Bretaña con Ronal Reegan y Margaret Tatcher a la cabeza adoptaron los supuestos liberales en la década de los 80, acabando con todo lo puesto en marcha por el New Deal, la politica intervencionista puesta en marcha por Roosevelt para luchar contra los efectos de la Gran Depresión para regular los mercados, sostener a la población más pobre y impulsar la economía estadounidense, y las posteriores teorías de Keynes que impulsaron el Estado de Bienestar. Así, desde los 80, el capitalismo dió un giro hacia la desregulación y empezó la ola de privatizaciones que sigue a dia de hoy. El resultado ha sido una creciente oligopolización en el mundo en general en los sectores productivos principales, cuyo objetivo para un mercado global liberalizado son algunos sectores de europa occidental aún protegidos por el gobierno, sanidad y educación, y los pozos petrolíferos de Oriente próximo. Esta desregulación que se achaca a gobiernos conservadores ha sido llevada en algunos casos por gobiernos socialistas.En España, por ejemplo, fue el partido socialista con Felipe González a la cabeza el que comenzó esta tendencia, que fue continuada por sus predecesores en el cargo.
La receta del Neoliberalismo para las crisis consiste en privatizaciones, desregulación y recortes sociales, esto es lo que propone el FMI desde hace más de 30 años, desde las crisis de los países sudamericanos de los años 80 y 90, la crisis asiática de los 90 y las que estamos viendo estos días con los países rescatados de la UE, como Grecia, siguiendo la doctrina del Shock, todo de una vez y rápido, donde se está sufriendo una tragedia o una crisis, esta gente ve su oportunidad para implantar sus medidas. Para llevar a cabo estas medidas suelen juntarse politicos enriquecidos y un grupo de empresas multinacionales para acaparar estos mercados, por lo que más que capitalismo, estas políticas Neoliberales llevan al Corporativismo.

Los hechos de los últimos meses han llevado a algunos a pensar que el capitalismo está tocando fondo, que ya alcanzó su límite. Yo pienso lo contrario o más bien pienso que el capitalismo salvaje neoliberal ha llegado a su fin.
Debemos avanzar hacia una teoría económica eficaz para limitar el poder de estos oligopolios mundiales y para asegurar que los precios se formen en un mercado libre de interferencias privadas o estatales

Hay que buscar un punto medio entre el capitalismo salvaje neoliberal o corporativismo, y el socialismo de nacionalizar todo e intervenir continuamente en el mercado. Lo llamaré Capitalismo social. Es imposible dar marcha atrás, va a seguir existiendo la propiedad privada, ya que al propietario que ha invertido su dinero le pertenece por lo que haya pagado, y la expropiación estatal hace huir a los inversores y limitan las libertades personales que caracterizan a una democracia, así como los mercados seguirán actuando según el libre juego de las fuerzas de la oferta y la demanda, incentivando la competencia, la innovación, el progreso tecnológico y dar a los consumidores un abanico más amplio de productos donde elegir, lo que suele denominarse como “libre comercio” en un mundo cada día más globalizado.

 La globalización ha unificado mercados, sociedades y culturas, la creciente comunicación e interdependencia entre distintos países ha traído los beneficios de la especialización para los países que participan en el comercio internacional. Supuestamente algunos obtienen ventajas del intercambio al aumentar la cantidad de bienes y, por consiguiente, aumentara la cantidad de consumo. De esta manera, por la misma cantidad de trabajo, un país obtiene un mayor volumen de bienes y por tanto, mayores beneficios.

El Capitalismo social es la reconciliación del mercado con la igualdad social una trayectoria media entre el Socialismo y el Capitalismo y tiene como objetivo el mantener de un equilibrio entre un alto índice del desarrollo económico, de innovación, baja inflación, niveles bajos de desempleo, buenas condiciones de trabajo, y financiar el estado de bienestar y servicios públicos mediante la intervención del estado, repartiendo los grandes beneficios provenientes del capitalismo en manos privadas mediante el sector público, usando medidas fiscales para repartir estos beneficios entre todos y financiando un sector público que es la base sobre la que emergen las actividades privadas que crean empleo y riqueza.

Hay que ser conscientes de que la regulación estatal de las actividades capitalistas debe ir pareja al desarrollo correspondiente de las formas de regulación supranacionales, es decir, es muy importante la cooperación fiscal entre países, para que así los países dejen de competir entre ellos para traer inversores y no se vean presionados a no usar los instrumentos fiscales que poseen temiendo una fuga de capitales del país, a otro con una fiscalidad más complaciente para ellos. Siempre habrá países que no acepten la regulación y haya inversores que acepten invertir en esos países con mayor riesgo debido a su codicia, a invertir en países regulados más protegidos contra una crisis, aun así, tanto el mercado regulado como el no regulado estarán conectados debido a que puede haber inversores extranjeros que inviertan en los dos mercados, suponiendo que se les impida a los inversores nacionales jugar en los mercados no regulados.


Algunas medidas internacionales que podrían tomarse, aunque la cooperación entre países en estos ámbitos son difíciles, pero que acabarían con gran parte del problema de la especulación en los mercados financieros son:

-Regulación del mercado financiero mediante la implantación de una tasa para las transferencias, como la Tasa Tobin o la Tasa Robin Hood, frenando muchas de las operaciones especulativas, que no todas, así como controlar qué se vende en estos mercados tan opacos y nada transparentes que no tienen regulación ninguna. 

-Control de las agencias de calificación, para saber en que se basan para calificar los activos financieros, ya que pusieron la nota mas alta a las hipotecas subprime que fueron el principio de la crisis y son las responsables de que se produzcan los ataques especulativos contra la deuda de países como Grecia, Italia y España, reduciendo su calificación.

-Investigar los paraísos fiscales y perseguir con el peso de la justicia a las empresas y grandes rentas que los usen para evadir impuestos

-Eurobonos, esto quizás sería necesario para evitar que se especule con la deuda de los países y haya una unión más fuerte, estos bonos tendrán una mayor confianza y aliviarían problemas a los países, pero no se garantiza que no se especule con ellos, aún así la veo una medida mejor que el simple hecho de eliminar la prohibición al BCE de comprar deuda directamente a los países.

Los ciudadanos de cada país también tenemos la responsabilidad de velar por la transparencia y mejora de nuestra democracia. Medidas como:

-Controlar el nivel de endeudamiento de bancos y cajas, que no adopten riesgos a un nivel que sea un problema para el sistema.

-Poner un techo a los salarios, no puede ser que un directivo cobre 400 veces mas que sus trabajadores, y que una buena parte de los beneficios obtenidos por la empresa se inviertan en la creación de empleo en vez de repartirse dividendos millonarios entre sus directivos mientras hacen EREs despidiendo a miles de trabajadores, algo irrazonable y que no se debe permitir.

-Transparencia en las administraciones públicas, para saber que se hace con el dinero público. Hoy en día Internet ofrece unas posibilidades que nunca antes han existido, aprovechémoslas para que los ciudadanos puedan tener conciencia  de cómo se gestiona. Así como eliminar los privilegios políticos
-La ocupación de cargos públicos debe ser por méritos y no por enchufe, gente competente que haya dado muestra de su conocimiento

-Un modelo de educación de calidad, ya que es el activo más importante con el que cuentan los países.

-Supervisión y control de las ayudas proporcionadas por el estado en concepto de exenciones, deducciones o subvenciones. Tener los suficientes inspectores para ver si las ayudas se están usando para lo que se dieron.

-Investigar el mercado de trabajo. La economía sumergida es un gran problema en muchos países desarrollados, son transacciones ocultas a los ojos del fisco, evitando pagar impuestos. En España por ejemplo, supone 1 de cada 4 euros del PIB. 

Con la regulación del capitalismo, el capitalismo social puede ser un punto intermedio dónde nos beneficiemos de lo bueno del capitalismo como del socialismo, donde avancemos hacia un desarrollo sostenible, haciendo un mundo mas justo y mejor para vivir, todos debemos tener las mismas oportunidades para desarrollarnos como personas libres, que las aprobechemos o no, depende de cada uno, en eso consiste la igualdad, no en la premisa de que todos debemos tener lo mismo, algo absurdo partiendo de que no tenemos las mismas necesidades, situaciones, pensamientos, motivaciones ni gustos.